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La trampa de la vocación al Opus Dei no existe noviembre 1, 2007

Posted by A in anti opus, exopus, opus, opus dei, opus dei españa, opus dei valladolid, opusdei, san josemaria, trampa, trampa opus dei, vocación, vocacion opus dei.
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Noticia tomada de “Opus Dei al día”: con el título La trampa de la vocación no existe 

El equipo de Opus Dei: anti Opus, con todo respeto y estima hacia los interesados, ha estudiado uno de los pilares básicos de una web sobre Opus Dei. El objetivo de este documento no es polemizar sobre la fidelidad o infidelidad a la vocación al Opus Dei, sino más bien, aclarar algunos puntos confusos, sobre los que hemos recibido algunas preguntas. En la realización de este estudio hemos tenido la ocasión de hablar con miembros y ex-miembros del Opus Dei. La bibliografía empleada para el estudio, y recomendada para profundizar en el tema, ha sido la siguiente:
¿Qué no es la vocación?
¿Qué es la vocación?
¿Qué significa: “Dios me ha dado una vocación”?
Discernimiento vocacional
¿Es posible ser fiel durante toda la vida?
Fidelidad a mí mismo: al plan de Dios para mí
Dios nos llama una a una, uno a uno, personalmente, por nuestro nombre
La vocación: nuestro nombre
Hay que defender la fidelidad frente a…
Excusas para la infidelidad
Audaces y fieles al amor, fieles a un ideal
La vocación, llamada e iniciativa de Dios
Fidelidad receptiva y perseverante
La fidelidad a la vocación

Documento estudiado: “La tramapa de la vocación”

“El Opus, dice Pániker (Raimundo Pániker entró en la Obra en 1939 y se marchó en 1966. Fue ordenado sacerdote en la segunda promoción, es decir, al año siguiente que los “tres primeros”), quiere salvar al mundo de sí mismo en nombre
de Dios, pero según sus propias condiciones. Las condiciones del Opus, por supuesto, son idénticas a las de su fundador.

Es la primera noticia que tenemos de que el Opus Dei quiera salvar al mundo de sí mismo. Podemos considerar esta afirmación como una hipótesis falta de respaldo bibliográfico

Toda gracia que conduce a la salvación llega a los miembros del Opus Dei a través de su fundador. A través de la gracia del fundador eres lo que eres.

Los miembros del Opus Dei atribuyen a Dios todas las gracias recibidas. Al mismo tiempo que tienen un gran aprecio al fundador.

De ahí los traumas que sufren los que se salen.

Sólo una pequeña parte de las personas del Opus Dei que “se han salido” están descontentas. Hemos hablado con un gran número de personas que han dejado el Opus Dei y la mayor parte estaban contentos y agradecidos. Aunque no todos.

Demasiado a menudo creen, y los miembros del Opus lo piensan así, que al separarse de esta fuente de gracia se ponen a sí mismos fuera de esta institución de inspiración divina e inalterablemente perfecta, y están destinados a condenarse eternamente.

No conocemos a ninguna persona del Opus Dei piense así, después de haber hablado con más de 100 miembros del Opus Dei.

“El demonio actúa rápidamente -le dijo Janet Gould a su madre cuando le explicaba por qué no podía abandonar por un corto período la residencia del Opus para ir a casa de visita- y lo hará si me marcho de aqui. (Citado en el “Catholic Pictorial”, 13 de septiembre de 1981. La señorita Gould ya ha dejado el Opus).

Frase sacada de contexto que no se entiende bien aislada. Sería más objetivo citar, junto a esta frase, el motivo de la misma. Y no únicamente decir que una persona, que dijo una frase desacertada en una ocasión, ya no es del Opus Dei

El impacto sobre los miembros del Opus es predecible. Se les separa tempranamente de su familia natural.

A todos los jóvenes que van a medios de formación en centros del Opus Dei, y especialmente a los jóvenes que muestran interés por hacerse de la Obra, se les habla del cuearto mandamiento como “el dulcísimo precepto del decálogo” (expresión de S Josemaría). Además se les anima a portarse con sus padres mejor que antes de conocer la Obra: obedecerles y ayudarles como haría Jesús en Nazaret.

Se les enseña a creer que la salvación es imposible, ahora que son miembros del Opus Dei, sino sólo a través de la organización en la que han ingresado.

Cuando piden la admisión en el Opus Dei, tienen un periodo de prueba de al menos un año y medio, hasta incorporarse temporalmente a la Obra. Para incorporarse definitivamente tienen que pasar a menos seis años y medio. Todo esto se les explica antes de pedir la admisión (cfr Estatutos del Opus Dei).

Suple su vida familiar, su medio ambiente, al menos en todo lo que no sea actividad profesional y, en muchos casos, especialmente para las mujeres, también ésta.

Se les anima a no dejar los amigos que tenían antes y no dejar los ambientes que frecuentaban, a no ser que en esos ambientes no se pueda vivir vida cristiana. No solo esto, sino que se les habla de hacerse más amigos y meterse en todos los ambientes, para poder llevar la doctrina cristiana a todos los lugares de la sociedad.

Cuando están desengañados, por tanto, el impacto emocional es aplastante. Los que quieren marcharse no tienen a nadie a quién recurrir, nadie, fuera del Opus, con quien establecer una relación lo suficientemente estrecha como para que puedan confiar en ellos.

Los que quieren marcharse, antes y después de hacerlo, pueden hablar con personas del Opus Dei, para que les ayuden y apoyen en esos momentos. Normalmente, los que dejan el Opus Dei, siguen en contacto con los medios de formación de la Obra y con personas del Opus Dei. Lo contrario son contadas excepciones.

Y también han sido educados en la creencia de que al romper sus lazos están cometiendo el pecado más infame. La salvación es transmitida a través del Opus. Sin el Opus, el antiguo numerario está condenado”. (Recogido por Michael Walsh, El mundo secreto del Opus Dei).

Han sido educados en la libertad y en la responsabilidad. Se les explica que rechazar el plan de Dios, que uno ha escogido libremente, no está bien (aunque no es el pecado más infame, ni acarrea la condenación eterna). En otras ocasiones, cuando alguien se da cuenta de que no era lo suyo la vocación al Opus Dei, se le explica que lo mejor es dejar de ser de la Obra, aunque se les deja entera libertad para actuar. Todos saben, antes y después de ser del OpusDei, que la salvación es transmitida a través de los Sacramentos.

La vida, fuera de la Obra, tiene sus sinsabores y sus alegrías, es la vida misma, la de cualquier persona en medio de este mundo, sin privilegios, sin mamparas de cristal, pero sin otro sometimiento que no sea lo que tú quieras hacer, ser, pensar, y sobre todo ¡vivir y respirar!

Según esto, y después de haber escuchado a varios miembros de la Obra, la vida fuera de la Obra es igual que la vida dentro de la Obra

En la Obra empequeñecen a Dios y le hacen cómplice de una increíble tela de araña para tenernos bien aferrados con frases tan engañosas como “la infidelidad [al Opus Dei], romper la unión con Dios, eso es lo grave” (Escrivá). ¡Ahí está la trampa!

Cuando un documento entero se apoya en una sóla frase, es más científico decir la fuente (el equipo de Opus Dei: anti Opus no ha encontrado esta frase en ningún escrito de S Josemaría Escrivá; tal vez no hayamos buscado suficiente).

Míralo de la siguiente forma:

Para Escrivá, irse de su obra es igual a… ¡romper la unión con Dios! (¿Cuánta soberbia se necesita para hacer una afirmación semejante?).

Afirmaciones de este tipo, a cerca de un hombre canonizado por la Igesia Católica el 2-X-2002, no son lo más adecuado para una web que se define a sí misma como: “No es una web contra la Iglesia”.

Irse de la Obra no es abandonar la Iglesia ni dar la espalda a Dios, porque la Obra no es la Iglesia y la verdadera Obra de Dios es Jesucristo.

La Obra no es la Iglesia. La Obra es una prelatura personal de la Iglesia católica, es decir, una parte de la Iglesia, pero no toda la Iglesia. Irse de la Obra sería dar la espalda a Dios en el caso de que el plan de Dios para una persona -su vocación- fuese ser miembro del Opus Dei.

En primer lugar, tu vocación se le inventaron, “la vieron” ellos, pero tú fuiste captado por un proceso de “enamoramiento” o de atracción o de coacción (recuerda cómo entraste a la Obra).

Antes de que una persona entre a formar parte de la Obra, el director del centro, tiene la responsabilidad grave de que el interesado elija libremente ser del Opus Dei, porque le llama Dios y no por motivos humanos.
No logramos penetrar en el sentido de las afirmaciones del párrafo anterior, porque al Opus Dei como institución no le interesa “captar” a nadie. Porque esto desembocaría en un gran número de defecciones y personas descontentas en el seno de la Obra. Y nosotros hemos comprobado que, una de las pocas características comunes a todos los miembros del Opus Dei, es la alegría y el optimismo.

Aún así, si hubieras tenido vocación -¿acaso podrías elegir tener vocación de “supernumerario a los 14, 15, 16, 17 ó 18 años?,¡No!- tenías vocación de numerario/a porque el/ella -junto al sacerdote de la obra con el que te confesabas- “lo habían visto en la oración”

Hemos hablado con algunos miembros que se hicieron supernumerarios cuando eran jóvenes. No es lo más frecuente, porque lo habitual es que, cuando algún jóven tiene iquietud vocacional, su camino sea el celibato. Pero en este aspecto no se puede generalizar, porque los casos son diversísimos.

o de agregado/a si tu nivel social o tu educación, tus peculiaridades e incluso tu físico no era el deseado, o de numeraria auxiliar, si te sacaban de un pueblo, sin estudios, de clase humilde, de donde “unas señoritas” te llevaban a la capital a “estudiar”, a “formarte” (con la tranquilidad que les quedaba a tus padres porque ibas a labrarte un futuro mejor).

En el Opus Dei no hay clases, ni niveles, ni élites. Todos tiene la misma vocación. Ser supernumerario, agregado o numerario no depende del nivel social, sino de la disponibilidad de cada uno: los numerarios dedican todo su tiempo al Opus Dei (entre otros motivos, por eso no se casan); los supernumerarios también tienen que dedicar tiempo a su mujer y a sus hijos; y los agregados que conocemos tienen unas circunstancias personales tan diversas, que no podemos generalizar.

Se inventaron tu vocación e involucraron a Dios haciéndote creer que Él era el que te pedía “eso”. Y tú acabaste por aceptarlo “Dómine, ut videam!”, “No querrás ser como el joven rico del Evangelio al que Jesús le dijo ‘sígueme’ y al no hacerlo se quedó triste”… y tantas frases parecidas.

Una vez más hacemos notar nuestra extrañeza, por las acusaciones contra una institución de la Iglesia católica, en una página que afirma no ser una web contra la Iglesia.

En cualquier caso, no seguir en una organización no es ser infiel, es una elección y la vida está llena de ellas. Imagínate que has firmado un contrato para trabajar en una empresa y cuando llevas un tiempo allí, ves que no tiene nada que ver con lo que te dijeron que era. No te gustan sus métodos de trabajo, ni te convencen sus objetivos, ni te sientes a gusto. Si decides rescindir el contrato y buscar un sitio mejor donde corra el aire, ningún estatuto ni ninguna rama de ningún Derecho, ni el sentido común tipificarían tu caso como “el del empleado infiel que quiere romper su relación con Dios”.

Este ejemplo, como todos, tiene sus limitaciones: no contempla un pequeño matiz. No estamos hablando de formar parte de una empresa humana, sino de una empresa divina: de una prelatura de la Iglesia católica. Por tanto, para seguier con el ejemplo, diríamos que el jefe de la empresa es Dios, que quiere darnos un puesto de trabajo. Si rescindimos el contrato porque no nos convencen sus planes, al menos, hemos rechazado la invitación del jefe.

Imagina que estás casada con una persona que te maltrata y llevas años aguantando la situación. Si te atrevieras a plantarle cara, a denunciarle y a marcharte de su lado, ¿alguien podría acusarte de que si le abandonas, estas siendo infiel? Y si por ende, alguien te dijera que además de serle infiel, lo grave es que has roto tu relación con Dios, ¿estaría en su sano juicio quien así intentara convencerte de que siguieras aguantando? ¿Crees que Dios querría que siguieras soportando los malos tratos y que no te defendieras?

Estamos totalmente de acuerdo con este párrafo. Ninguno de los miembros del Opus Dei con los que hemos hablado se han referido a malos tratos de ningún tipo: ni físicos ni psíquicos. Nos resulta llamativo que se emplee a Dios como incentivo para salir de una institución de la Iglesia de Dios.

Piensa por un momento en las personas que se asocian o ingresan en alguna institución religiosa. Si en un momento de su vida creen y tienen la seguridad de que eso que eligieron ya no es lo que quieren, o ya no les vale, o creen que su evolución espiritual les ha conducido por otros derroteros, con la misma libertad que entraron (libertad que tú no tuviste),

Esto tiene visos de ser una generalización.

se marchan. Y no pasa nada, no son infieles a Dios porque a Dios se le puede servir de muchas maneras (más que servir, Dios prefiere que le quieras) y Dios sigue siendo Dios y tú sigues siendo tú y no se rompe nada, no hay infidelidad. Recuerda la frase del Padre para que no se nos olvide lo incongruente y sibilina que es: “la infidelidad [al Opus Dei], romper la unión con Dios, eso es lo grave”.

El argumento es, una vez más, recurrente: quitar importancia a rechazar el plan de Dios.

Para el fundador, la “infidelidad” es irse de la Obra; da igual en qué condiciones ni por qué motivos.

Nos gustaría ver bibliografía al respecto.

No respeta tu libertad, no admite que pienses por libre, no acepta que seas persona ni que seas tú mismo.

Prueba de que respeta la libertad y permite que piense cada uno por libre es que muchas personas han dejado de ser del Opus Dei.

Y se atreve, además, a utilizar a Dios para su propia conveniencia.

Si esto fuese cierto sería similar a lo que se hace en este artículo.

Por eso equipara “infidelidad” a “romper la unión con Dios” y te hace creer que si te vas de la Obra “le traicionas como otro Judas”. ¿Cómo puede alguien pensar en su sano juicio que no admitir, no entender, no poder compaginar la teoría con la práctica del espíritu del Opus Dei, después de haberlo intentado muchas veces, es “romper la unión con Dios”?

No admitir el espíritu del Opus Dei no es romper la unión con Dios ¿quién ha dicho eso? No entender el espíritu del Opus Dei no es romper la unión con Dios ¿quién ha dicho eso? No poder compaginar la teoría con la práctica no es romper la unión con Dios ¿quién ha dicho eso? Aquí sería ciertamente apropiada la bibliografía.

¡Si sólo es una cuestión de salud mental!

Efectivamente, la fidelidad a Dios, a la Iglesia y a la propia vocación confieren una salud mental envidiable.

La idea de Dios tiene tan poco que ver con la desolación, con la amargura, con la tristeza, con la sinrazón, con la falta de caridad, que si Dios pudiera hablar por su propia boca te diría que Él no tiene nada que ver con el Opus Dei, que no son sus métodos, que te quiere igual dentro que fuera y, sobre todo, que no es sectario y que no se inventa organizaciones en las que el que está dentro acaba buscando razones para morir y no razones para vivir.

Pensamos que estas afirmaciones se caen por su propio peso, una vez leído el resto del documento. Comprendemos que el final del documento tenga tintes arrebatadores y nietzschianos, para acabar de convencer al lector incauto.

Irse de la Obra no es “romper la unión con Dios” ¿Qué tendrá que ver una cosa con otra? ¡Qué burda manipulación y qué fácil de desmontar!

Burda manipulación está empezando a parecer el texto citado.

Pero, es cierto y te damos toda la razón, sólo te das cuenta de que te han manipulado o de que lo están haciendo, cuando estás fuera o estás casi a punto de irte porque tu salud psíquica y física ya no pueden más.

Rizando el rizo, si te sirve una situación que no es la tuya pero que podrían haberte
influído tanto que te sintieras una mala persona por haberte ido o quererte ir del Opus Dei, recuerda este pasaje del Evangelio: “Mujer, ¿acaso alguien te ha condenado? Yo tampoco. ¡Vete en paz!”.

En los párrafos finales el documento incide en las ideas anteriores.

Y desde el punto de vista jurídico, la salida de la Obra está perfectamente legitimada en los Estatutos de la Prelatura.

Efectivamente. Ya nos referimos a este punto anteriormente.

Finalmente recomienda la lectura de otros documentos que animan a la infidelidad a la propia vocación. Tal vez hablemos de ellos, uno a uno, más adelante.

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