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Opus Dei (Jesús Ynfante) agosto 24, 2006

Posted by A in anti opus, libros, opus dei, Ynfante.
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El libro es un detallado estudio del Opus Dei. Comienza con la biografía de su fundador y continúa con el relato de la fundación (“fundaciones”, de acuerdo con su tesis), desarrollo y situación actual de la Obra. El libro sigue, por tanto, un esquema cronológico.

El autor no aporta datos originales: se limita a una labor de síntesis de la amplia bibliografía disponible sobre el Opus Dei, tanto favorable como contraria. Si sus fuentes son plurales, no se pude decir lo mismo de su enfoque: acepta sin fisuras y acríticamente todas las objeciones dirigidas contra la Obra; y descalifica a priori los argumentos esgrimidos por quienes la defienden. El libro no es una simple exposición de hechos, ni un trabajo de análisis en el que las conclusiones se sigan de los datos reunidos. La conclusión está presente desde el comienzo, y determina la interpretación de cada uno de los sucesos narrados.

Desde este punto de vista, nos encontramos con un trabajo de carácter dogmático, acientífico e ideológico. En ningún momento se admite, ni siquiera como hipótesis, que las explicaciones ofrecidas por el Opus Dei o por sus miembros merezcan la más mínima credibilidad. Es el típico modo de argumentar que no admite ningún diálogo, pues las posible objeciones a su tesis que el autor no escamotea son descalificadas y despreciadas en bloque. El autor presupone que cualquier persona del Opus Dei, cuando habla sobre esta institución, no solamente habla desde la ignorancia, sino que positivamente procura engañar.

Esta afirmación no es exagerada, pues basta un rápido repaso al libro para encontrar que, según el autor, los miembros del Opus Dei actúan con un “objetivo inconfesado” (p. 211), recurren a la “falsedad” (p. 299), buscan sus fines a través de “maniobras” (p. 300), recurren a la “manipulación” (p. 323), merecen los calificativos de “pérfidos” y “astutos” (pp. 333, 340), gozan de “escasa credibilidad” (p. 343), realizan una “política de escaparate” (p. 345, 378), intoxican la opinión pública a través de “campañas de prensa” (p. 346), no dudan en acudir al “ocultamiento” (p. 352), presentan distintas realidades como “tapadera” de sus verdaderos intereses (p. 356), disfrazan los hechos con “desfachatez” (p. 362), ocultan sus actividades por medio de “artificios” (p. 415), son gente “sin escrúpulos” (p. 431) que, en definitiva, se dedican a “falsear datos” (p. 465).

Las objeciones, sin embargo, merecen toda la credibilidad. Este esquema, rígido y cerrado, convierte al libro en una gran cloaca, en la que convergen todas las interpretaciones peyorativas sobre el Opus Dei: el anecdotario más bufo, los elementos de la leyenda más negra, los puntos de vista más adversos. La Obra aparece como la suma de todos los males, sin mezcla alguna de bien.

La desmesura, el desequilibrio manifiesto del libro en cada una de sus páginas, lo convierten en un trabajo poco ponderado e indigesto para un lector que busque un rastro de objetividad. Si algún mérito cabe reconocerle es el de haber reunido en un solo tomo un material hasta ahora disperso: la opinión adversa y con frecuencia agresiva de algunos personajes contrarios al Opus Dei.

En sus presupuestos ideológicos, el autor del libro manifiesta su deuda con una “cultura de la sospecha”, muy en boga en los tiempos en los que se formó intelectualmente. La realidad, sobre todo si es calificada como “burguesa”, no puede ser tal y como se nos presenta. No podemos ser tan ingenuos como para aceptar que las cosas son como nos las explican, ni siquiera como lo manifiestan los hechos y las actitudes de las personas. Es preciso buscar lúcidamente los motivos escondidos, las ambiciones inconfesables, los traumas no asumidos, las infraestructuras ocultas por el follaje de una ideología.

Para llevar a cabo esta labor de desocultación, el autor recurre a los argumentos típicos de los calificados como “maestros de la sospecha”. Por ejemplo, la personalidad de la fundador del Opus Dei es abordada desde la perspectiva del psicoanálisis. “Con una madre tan ‘maternal’ afirma el autor , se iba a producir la inevitable fijación del niño a su madre y, como consecuencia, un infantilismo persistente agravado más tarde con el obscurecimiento del padre, por no sacar adelante económicamente, de forma satisfactoria, a su propia familia”. A partir de estos “hechos”, el autor concluye: “se comprueban, en efecto, tendencias edípicas que, al ser expresadas puerilmente por un niño, consisten en desear para sí sólo a uno de los padres…” (p. 13).

Este batiburrillo de filosofía freudiana presente por lo demás en la interpretación de numerosos sucesos de la vida del fundador del Opus Dei (cfr., p. ej., pp. 120, 121, 188-189 y 198) se combina con unos toques de pensamiento nietzscheano. En general, su vida va a ser presentada como la expresión de una “voluntad de poder”, como el empeño por realizar a toda costa una ambición sin límites. Sucesos menudos, anécdotas que tendrían una sencilla explicación desde una elemental consideración cristiana de la existencia humana, son presentados por el autor desde esta otra perspectiva: “en aquellos tiempos (años del Seminario) José María Escrivá iba a demostrar una enorme voluntad de poder que mantendría a lo largo de toda su vida y ya en el seminario repetía incansablemente una jaculatoria en latín, invocando a la Virgen María: ‘Domina, ut sit! Domina, ut veam!’ (sic)” (p. 17).

Este cóctel ideológico se completa con unas gotas de materialismo histórico. El verdadero estudio del Opus Dei, más allá de las explicaciones piadosas o doctrinales, debe concluir a juicio del autor es el desenmascaramiento de los intereses económicos y las relaciones de producción. Según se nos informa, el modelo en el que se inspira el pensamiento del Opus Dei es la sociedad medieval, con su organización estamental y el dominio de la Iglesia sobre las relaciones de producción. En este proyecto de retorno a épocas pasadas, el Opus Dei coincide nos revela el autor con el Papa Juan Pablo II (cfr., p. ej., pp. 58, 79, 470, etc.). Detrás de la actividad del Opus Dei se oculta lisa y llanamente el anhelo restauracionista de una “época feudal” en la que la “burocracia eclesiástica mantuvo continuamente su presencia política en España”; es decir, de un “Estado teocrático enquistado en las clases poseedoras” (p. 243).

De aquí se deriva la comparación del Opus Dei con una multinacional, es decir, con un “conglomerado financiero de carácter transnacional” (pp. 338 ss.). La pujanza o la decadencia de la Obra está en función de su capacidad de generar y acumular recursos económicos, pues “negocios y política fueron al fin y al cabo las dos vías principales que escogió para el apostolado de las elites en los países de tradición católica” (p. 415).

Esta interpretación desde el punto de vista del materialismo histórico se complementa con una referencia a la dialéctica. Así, para fundamentar su vaticinio según el cual “el ominoso Opus Dei está abocado a una desaparición lenta e irremediable” (p. 466), el autor alecciona a los lectores con perfecta ortodoxia hegeliana: “en el interior de cada etapa tiene lugar mientras tanto un proceso que se presenta a la vez como el proceso que le da forma y como la dialéctica que le hace pasar a otro. Mientras el crecimiento del Opus Dei se había realizado por su lado más vistoso y espectacular, estaban apareciendo los graves síntomas de una profunda crisis…” (p. 465).

El concepto de “alienación religiosa”, aplicado superlativamente al Opus Dei (cfr., p. ej., pp. 169 y 191), pero dentro del contexto de una crítica general la religión, esta tomado también de la misma tradición marxiana.

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Muchas más cosas se podrían decir del libro. Se podría aludir, por ejemplo, a los numerosos errores en los que incurre, a la precipitación con la que extrae conclusiones, a la reiteración con la que relata una y otra vez los mismos sucesos y que delata el carácter precipitado de esta mezcla de elementos heterogéneos, a la escasa actualización de muchos datos (el libro es una curiosa galería en la que, junto a informaciones recientes, se presentan como actuales sucesos ocurridos hace décadas), a la publicación de una versión en español de los Estatutos del Opus Dei con errores de bulto que modifican el sentido de importantes disposiciones.

Pero cabe preguntarse: ¿quién será el interlocutor en este intento de acercamiento crítico al libro? No, desde luego, su autor. Su descalificación apriorística de cualquier punto de vista favorable al Opus Dei impide todo intento de diálogo. Sólo queda conservar estas páginas como una curiosidad, como una especie de summa horribilis sobre el Opus Dei, y esperar que el avance de posteriores investigaciones proyecte algo de luz sobre sucesos de nuestra historia reciente que libros como éste no hacen sino oscurecer.

(tomado de Opus Dei: verdades, críticas y secretos)

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