Una gran alegría no se puede guardar para uno mismo septiembre 6, 2010
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Las numerosas celebraciones litúrgicas de este mes de septiembre sirven de guía a la carta que el Prelado del Opus Dei dirige a los fieles de la Obra.
04 de septiembre de 2010
Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!
Como todos los años, a mediados de este mes celebramos la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que nos mueve a contemplar llenos de agradecimiento la maravilla de que tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna[1].
El Verbo de Dios se hizo hombre y tomó la condición de siervo, obediente hasta la muerte y muerte de cruz[2], para salvarnos. Por eso, «al levantar los ojos hacia el Crucificado, adoramos a Aquel que vino para quitar el pecado del mundo y darnos la vida eterna. La Iglesia nos invita a levantar con orgullo la Cruz gloriosa para que el mundo vea hasta dónde ha llegado el amor del Crucificado por los hombres, por todos los hombres. Nos invita a dar gracias a Dios porque de un árbol portador de muerte, ha surgido de nuevo la vida»[3].
Para los hijos de Dios en el Opus Dei, esta fiesta guarda un significado especial, desde que el Señor ilustró a nuestro Padre para que comprendiera más profundamente que estamos llamados a alzar la Cruz de Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas nobles. «Instaurare omnia in Christo, da como lema San Pablo a los cristianos de Éfeso (Ef 1, 10); informar el mundo entero con el espíritu de Jesús, colocar a Cristo en la entraña de todas las cosas. Si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum (Jn 12, 32), cuando sea levantado en alto sobre la tierra, todo lo atraeré hacia mí. Cristo con su Encarnación, con su vida de trabajo en Nazareth, con su predicación y milagros por las tierras de Judea y de Galilea, con su muerte en la Cruz, con su Resurrección, es el centro de la creación, Primogénito y Señor de toda criatura»[4]. Y, para colaborar en la aplicación de la Redención a todas las almas, el Señor nos ha ofrecido también el trabajo profesional, que, con su gracia, hemos de realizar con perfección humana, con espíritu de servicio y rectitud de intención, tratando de convertirlo en oración.
Del sacrificio de Cristo brotan todas las gracias que Dios dispensa a los hombres. Por eso, no cabe poseer la vida sobrenatural, participar en la misión redentora de Jesús, si no nos unimos afectiva y efectivamente a la Santa Cruz: en primer lugar, viviendo lo mejor posible la Misa, donde nos encontramos de modo sacramental, pero realmente, ante el divino Sacrificio del Calvario; que, además, nos impulsa a recibir con alegría las contrariedades y penas de nuestro caminar terreno; más aún, a buscar activamente la mortificación y la penitencia voluntarias, en las pequeñas cosas de cada jornada. «¡Qué dicha tener la Cruz! —exclamaba un Padre de la Iglesia—. Quien posee la Cruz posee un tesoro»[5]. Pero constituiría un error serio confundir la Cruz con la tristeza, con la resignación, con un panorama lúgubre, porque es todo lo contrario: nos trae y nos lleva a la felicidad que está en Cristo, y en Cristo crucificado[6].
San Josemaría supo mucho de sacrificio desde que el Señor se metió tempranamente en su alma, preparándole para la misión que había de confiarle: la fundación del Opus Dei. Siempre aceptó los diferentes trances penosos con ánimo agradecido, aunque a veces no los entendiera. Impulsado por el Espíritu Santo, pronto percibió con hondura que la Cruz anuncia —y anunciará siempre— la garantía de la eficacia sobrenatural en la misión apostólica.
«Precisamente, esa admisión sobrenatural del dolor supone, al mismo tiempo, la mayor conquista. Jesús, muriendo en la Cruz, ha vencido la muerte; Dios saca, de la muerte, vida. La actitud de un hijo de Dios no es la de quien se resigna a su trágica desventura, es la satisfacción de quien pregusta ya la victoria. En nombre de ese amor victorioso de Cristo, los cristianos debemos lanzarnos por todos los caminos de la tierra, para ser sembradores de paz y de alegría con nuestra palabra y con nuestras obras. Hemos de luchar —lucha de paz— contra el mal, contra la injusticia, contra el pecado, para proclamar así que la actual condición humana no es la definitiva; que el amor de Dios, manifestado en el Corazón de Cristo, alcanzará el glorioso triunfo espiritual de los hombres»[7].
La fecundidad gozosa de la Cruz se pone nuevamente de manifiesto en la conmemoración litúrgica de los Dolores de la Virgen, el día 15. La Iglesia nos invita a contemplar a María junto a su Hijo, que —cosido al Madero por amor— muere por nuestros pecados. La Providencia divina había previsto su presencia en el Gólgota en esa hora, también para que Jesús confiara los hombres a los cuidados de su Madre: Mujer, aquí tienes a tu hijo[8], le dice. Y Ella, en medio de un grandísimo dolor, nos acoge realmente, pues también escucha: aquí tienes a tu Madre[9], cuando el Señor se dirige a Juan. Mientras Jesús moría, nosotros nacíamos a la vida de la gracia, a la existencia nueva de unión con Dios, con la cooperación activa de Nuestra Señora.
Muchos santos y escritores espirituales han puesto de relieve que, si en el nacimiento de Jesús en Belén le fueron ahorrados a Nuestra Señora los dolores de la maternidad física, no sucedió así en el momento de nuestro nacimiento espiritual. «La maternidad universal de María, la “Mujer” de las bodas de Caná y del Calvario, recuerda a Eva, “madre de todos los vivientes” (Gn 3, 20). Sin embargo, mientras ésta había contribuido al ingreso del pecado en el mundo, la nueva Eva, María, coopera en el acontecimiento salvífico de la Redención (…).
»Con miras a esa misión —explicaba el Papa Juan Pablo II—, a la Madre se le pide el sacrificio, para Ella muy doloroso, de aceptar la muerte de su Unigénito (…). Su “sí” a ese proyecto constituye, por consiguiente, una aceptación del sacrificio de Cristo, que Ella generosamente acoge, adhiriéndose a la Voluntad divina. Aunque en el designio de Dios la maternidad de María estaba destinada desde el inicio a extenderse a toda la humanidad, sólo en el Calvario, en virtud del sacrificio de Cristo, se manifiesta en su dimensión universal»[10].
Hijas e hijos míos, nuestra labor de almas dará fruto abundante si —con ánimo sereno y también dichoso— estamos bien unidos a Jesucristo en la Cruz, muy cerca de la Virgen Dolorosa. «La Redención, que quedó consumada cuando Jesús murió en la vergüenza y en la gloria de la Cruz, escándalo para los judíos, necedad para los gentiles (1 Cor 1, 23), por voluntad de Dios continuará haciéndose hasta que llegue la hora del Señor. No es compatible vivir según el Corazón de Jesucristo, y no sentirse enviado, como Él, peccatores salvos facere (1 Tm 1, 15), para salvar a todos los pecadores, convencidos de que nosotros mismos necesitamos confiar más cada día en la misericordia de Dios. De ahí el deseo vehemente de considerarnos corredentores con Cristo, de salvar con Él a todas las almas, porque somos, queremos ser ipse Christus, el mismo Jesucristo, y Él se dio a sí mismo en rescate por todos (1 Tm 2, 6)»[11].
Éste es el camino que han seguido los discípulos de Jesús desde el comienzo mismo del cristianismo. Apoyados en la fortaleza de la Cruz, dieron a conocer el mensaje de Cristo a las personas con las que se relacionaban, que muchas veces se hallaban muy apartadas de Dios. Así, con la gracia del Señor y con la perseverancia de aquellos primeros, se obró el prodigio de la conversión del mundo pagano.
El día 21 conmemoramos a San Mateo, uno de los primeros Doce, que según la tradición, después de escribir el Evangelio que lleva su nombre, sufrió martirio en Persia. Él mismo había sido destinatario directo del afán de almas del Redentor, que le llamó a seguirle siendo publicano; circunstancia que —para la mayor parte de los israelitas— era sinónimo de pecador público. «Ante estas referencias —comenta Benedicto XVI—, salta a la vista un dato: Jesús no excluye a nadie de su amistad. Es más, justamente mientras se encuentra sentado a la mesa en la casa de Mateo-Leví, respondiendo a los que se escandalizaban porque frecuentaba compañías poco recomendables, pronuncia la importante declaración: “No necesitan médico los sanos sino los enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mc 2, 17). La buena nueva del Evangelio consiste precisamente en que Dios ofrece su gracia al pecador»[12].
El ejemplo de Cristo será siempre un acicate para el afán apostólico de todos sus discípulos. También nosotros nos desenvolvemos en el seno de una sociedad en la que, desgraciadamente —lo digo sin tragedia—, muchas personas no saben nada de Dios. Otras caminan por la tierra como si no lo conocieran, lejos de sus mandamientos y de sus enseñanzas. A todos hemos de dirigirnos para acercarlos al Señor. Recuerdo la alegría con que nuestro Fundador acogió las enseñanzas del Concilio Vaticano II, al ver que «tomaba cuerpo con renovada intensidad esa preocupación por llevar la Verdad a los que andan apartados del único Camino, del de Jesús, pues —escribía— me consume el hambre de que se salve la humanidad entera»[13]. Bien podemos afirmar que, en las circunstancias actuales, las fronteras del apostolado ad fidem, tan amado por San Josemaría, se han dilatado extraordinariamente.
En el trato con nuestros compañeros de trabajo, no nos dejaremos arrastrar por ninguna acepción de personas. Como repetía incansablemente San Josemaría, no hay un alma que quede excluida de nuestra caridad. Más aún, hemos de dispensar un trato lleno de cariño a quienes se encuentren más alejados de Dios. «Los enemigos de Cristo —comentaba nuestro Padre en una ocasión— le echan en cara que sea amigo de los pecadores. ¡Claro! ¡Y tú también! Si no, ¿cómo los vamos a convertir?, ¿cómo los vamos a acercar al Médico divino?
»¡Naturalmente que somos amigos de los pecadores! Tú puedes hacer esa labor en tanto en cuanto la amistad con esos hombres no sea un peligro para tu vida interior; siempre que tengas la suficiente temperatura espiritual para levantar la de aquellas personas sin perder la tuya.
»¡Sí!, amigos de los pecadores, amigos de verdad: con vuestra oración, con vuestro trato agradable y sincero, noble, pero evitando que aquello sea un peligro para vuestra alma»[14].
Cada persona con la que coincidimos, por el motivo que sea, ha de suscitar en nosotros verdaderas hambres de apostolado, deseos de ayudar a que se acerque más a Jesucristo. Sobre nosotros grava el deber de contagiar a todos el fuego de amor de Dios que ha de consumirnos. Por eso, al entrar en contacto con alguien, enseguida hemos de preguntarnos: ¿cómo animarle a situarse más cerca de Dios? ¿Qué le puedo sugerir? ¿Qué tema de conversación sé sacar, que le sirva para conocer mejor la doctrina cristiana?
Es lógico este modo de proceder. El Papa Benedicto XVI explica que «quien ha descubierto a Cristo debe llevar a otros hacia Él. Una gran alegría no se puede guardar para uno mismo. Es necesario transmitirla»[15]. Así se han comportado los seguidores fieles del Señor en todas las épocas. «Cuando descubrís que algo os ha sido de provecho —predicaba San Gregorio Magno—, procuráis atraer a los demás. Tenéis, pues, que desear que otros os acompañen por los caminos del Señor. Si vais al foro o a los baños, y topáis con alguno que se encuentra desocupado, le invitáis a que os acompañe. Aplicad a lo espiritual esta costumbre terrena y, cuando vayáis a Dios, no lo hagáis solos»[16].
Ya os conté cómo he revivido los días que nuestro Padre pasó en Ecuador, gastándose y gastándose, sin quejarse al no contar con las fuerzas físicas; en Perú, donde trató mucho a Jesús Sacramentado, acudiendo a María y a José; en Brasil, admirando la abigarrada multitud de personas que allí vivían, y que son una esperanza de cosecha para Dios.
Hace unos días, invitado por el Obispo de Torun, en Polonia, he asistido a la intitulación a San Josemaría de una iglesia de aquel lugar y a la colocación de una reliquia de nuestro Padre. Causa mucha alegría ver cómo se extiende por el mundo la devoción a nuestro Fundador, despertando en innumerables almas el deseo de santificarse en la vida ordinaria. Acompañadme en mi acción de gracias.
Y rezad por los hermanos vuestros Agregados a los que impartiré la ordenación presbiteral, en Torreciudad, el próximo día 5 de septiembre. Seguid pidiendo cada día, bien unidos a mis intenciones, por el Papa, por los Obispos y los sacerdotes del mundo entero.
Con todo cariño, os bendice
vuestro Padre
+ Javier
Solingen, 1 de septiembre de 2010.
[1] Jn 3, 16.
[2] Cfr. Flp 2, 8.
[3] Benedicto XVI, Homilía, 14-IX-2008.
[4] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 105.
[5] San Andrés de Creta, Sermón 10, sobre la Exaltación de la Santa Cruz (PG 97, 1020).
[6] Cfr. 1 Cor 1, 23.
[7] San Josemaría. Es Cristo que pasa, n. 168.
[8] Jn 19, 26.
[9] Ibid., 27.
[10] Juan Pablo II, Discurso en la audiencia general, 23-IV-1997.
[11] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 121.
[12] Benedicto XVI, Discurso en la audiencia general, 30-VIII-2006.
[13] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 226.
[14] San Josemaría, Notas de una meditación, 15-IV-1954.
[15] Benedicto XVI, Homilía, 21-VIII-2005.
[16] San Gregorio Magno, Homilías sobre los evangelios 6, 6 (PL 76, 1098).
era demasiado insistente julio 7, 2010
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El problema es que desde la calle se escucha de todo y me hace dudar. Soy catolico y me encanta la filosofia que transmite el Opus Dei. He visto tu video y me has transmitido muy buenas vibraciones,el problema es que la persona con la que he tenido contacto era demasiado insistente en todo y pedia muchas veces colaborar economicamente,cosa que veo normal,pero depende como te lo digan.Me encantaria encontrarme más chicos y chicas como tu,porque a mis amigos los quiero mucho pero a veces no coincidimos en valores.
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Algo que da mucho resultado y se acerca y afina la amistad es que le digas a ese amigo, algo así como oye, que eres muy insistente, ¿no podrías bajar un poco el volumen a esa insistencia, por el bien de nuestra amistad y por el bien de los que queremos ver a Dios en los demás?
Verás que dicho amablemente y a la cara, te entenderá y se irán a tomar unas cañas, para celebrar eso y quizá el pase de España a la final del Mundial, a ver.
he sido numerario del puspus durante años junio 21, 2010
Posted by anibal123 in Sin categoría.Tags: amigos numerarios opus dei, amistad opus dei, apostolado opus dei, mentiras opus dei, sentimiento culpa
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(respuesta a http://www.opusdeialdia.org/opus_dei/vi … 99&p=41919)
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Yo mismo te respondo: Puedes ser su amiga de la misma forma que lo puedes ser del comercial de tu banco.
No son más que eso, comerciales que venden un producto. Yo he sido numerario del puspus durante años y te aseguro que casi casi es a eso a lo que animan, siempre bajo capas de mentiras, por supuesto.
Su única preocupación sobre ti son los puntos que puede adquirir para ir a ese cielo en el que ella cree, lo juro. Todo lo demás es perder el tiempo para ella.
Y por supuesto que piensas que le debes algo, son muy buenos haciendo eso, al igual que metiendo sentimiento de culpa.
Niños del Opus Dei? septiembre 16, 2009
Posted by anibal123 in 1.Tags: agregado opus dei, amistad opus dei, aspirante opus dei, fundador opus dei, incorporacion juridica opus dei, san josemaria opus dei, supernumerarios opus dei
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Un niño si qe puede ser del opus antes de los 18, siendo agregado, ¿o eso no es ser del opus?
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Personalmente yo asi lo aprendi voluntariamente si mal no recuerdo yendo a
un circulo para niños que el Padre Ernesto Wilson tenia abierto para los niños, se
llamaban los Cruzados, y alli todas las tardes nos leia un trocito del libro Camino.
Alli con aquellos niños hice mis mejores amigos, alli aprendi aquello de
Corazones partidos yo no los quiero y cuando doy el mio lo doy entero.
Era un niño, y ese niño aprendio poquito a poco el mensaje del entonces en vida
San Jose Maria Escriva de Balaguer, el mensaje de la Iglesia mi Madre, del Evangelio
de la Verdad, y va conmigo dondequiera que este.
Jose Carlos
Cuando hablas de ser Agregado, me parece que te refieres a ser Aspirante.
Esos plazos están establecidos para todas las personas de la Obra: numerarios, agregados y supernumerarios.
Un saludo,
Juan
Las dichosas 500 vocaciones (y 2) septiembre 14, 2009
Posted by anibal123 in 1.Tags: amistad opus dei, apostolados opus dei, confidencia opus dei, familia opus dei, labores apostolicas opus dei, objetivos opus dei, vocacion opus dei
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La praxis del Apostolado de Amistad y Confidencia en el Opus Dei era bien clara, creo. Pero ¿no se desvirtúa así del algún modo? En fin, podéis pensar que no me entero de nada (me lo recordáis algunos con cierta frecuencia: “¿tas enterao?”, “a ver si te enteras…”), pero os diré, por ejemplo, que creo entender de buena fe parte del mensaje: el hecho de pedir ‘x’ vocaciones supone poner en marcha mecanismos de exigencia que pueden no estar nada mal como despertadores: mortificación y oraciones por esa intención. Mi crítica va por otro lado. Porque además se ponen en marcha otros mecanismos absolutamente lamentables: numerarios jóvenes o no tan jóvenes llevando ‘como sea’ a fulanito (un recién conocido, un comodín que se tiene por ahí…) a una meditación y todos con una venda puesta en los ojos, tirando pa lante como sea…
Perdona,idaho, es que tu planteamiento está empecinado en que hay una fecha tope para esos 500, y ¡¡no es verdad!!
Se muy bien el planteamiento que te haces porque desde fuera, ya otros lo han hecho igual: Que vamos solo a por las cifras. ![]()
Uno hace poco planteó lo mismo con las visitas a los pobres: ¡¡Que lo único que nos interesa es llenar el expediente vamos!!
Y ese planteamiento no es bueno, ni siquiera pensarlo. Por que así, si es verdad que entonces se estaría instrumentalizando la amistad.
¡¡Y no!! Vistas las cosas deesde dentro, lo que nos mueve a llevar a la gente a los círculos, a las visitas a los pobres, y a Cristo a la confesión y a la dirección espiritual, te lo he dicho ántes, es a enfrentar a las almas con loque les pida Dios, que puede ser una vocación o no. Dar pasos con la gente, enseñarles a rezar, y a oir a DIos, que a veces no es mas que a que dejen el botellón y el desenfreno de un finde. Quizás Dios se conforma con eso.
Pero mala es una familia que no crece. Y para hacer las Expansión de la Obra por el mundo entero, necesitamos gente que nos sustituya en nuestras propias labores, por que ¿sabes? ¡el que no abanza retrocede!
Y peor es una familia que pudiendo tener hijos pone obtáculos para tenerlos.
Osea que una familia joven y sana ha de procurar crecer.
Por que Dios nos necesita para cristianizar a la sociedad – antes yo solía decir ZOOCIEDAD
8) que es el camino que llevan nuestr@s jóven@s ![]()
Y los directores (así te doy más en la puntilla) tienen obligación de “ponernos” las pilas al respecto.
Hablas de praxis: los jóvenes no saben de praxis ni monsergas: SABEN DE AMOR Y SE DAN… pobre de ellos si así no fuera.
Y apunto: a veces no es cuestión de no hacerlo bien, o de no tener amor: la labor apostólica cuesta, en unos sitios mas que en otros, y puede ser voluntad de Dios no ver los frutos de ese amor durante años.
Y por ponerte un ejemplo de lo que hacen los numerarios en trabajos internos -te véo muy puesto- al margen de la acuciante realidad:
No se si te has percatado, quizás no te haya dado tiempo a descubrirlo… que yo de por vida me dedico a esas tareas internas.Y te puedo decir, que he dejado bocas a mas de un@ cuando se ha enterado de mi actividad y de mi edad, que son dos cosas bastante incómodas las dos
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Soy Numeraria Auxiliar, y tengo la friolera de 55 años. Y creo que del mundo se para rato.
Por que trabajamos en tareas internas… ¡¡Hombre!! porque no te van a llamar a ti para que des ideas
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Bueno, por hoy… ya vas servido.
Cuenta con mi sonrisa, y mi cariño y oración, la amistad tambien te la ofrezco… aunque me la mandes categóricamente …a tomar vientos.

Antares
“No hace falta ser genio: allá se respira odio” agosto 25, 2009
Posted by anibal123 in 1.Tags: agradecimiento opus dei, amistad opus dei, amor opus dei, blog opusdeialdia.org, foro opus dei al dia
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Me pesa mucho que en opuslibros muchos están hoy lejos de Dios.
Alguien de allá leerá y dirá que quien soy yo para afirmar esto.
No hace falta ser genio: allá se respira odio, resentimiento, desunión y tantas cosas.
A cualquiera de allá le digo que yo al menos los quiero mucho.
Sus palabras me alientan a querer mas a una Guapura de Madre que es el Opus Dei.
Sus vidas me alientan a querer para ellas y ellos lo mejor.
Vaya abrazo que nos dimos uno de ellos y yo!
Gracias, nos han enseñado lo que quizá ni por asomo alguna vez pensé que sucediera: quererlos tanto, pues al fin, todos hijos de Dios, todos hermanos. Cuanto se les quiere con todo y el barro que lanzan!
Un abrazo a todos en opuslibros aquí se esta tan bien!!! Que con solo mirar el talante me anima a ser un forofo de este foro que no reclama otro fuero que el de querer a todos.
Saluditos mexicanos
“si se les presenta una persona del opus, corran” agosto 14, 2009
Posted by anibal123 in 1.Tags: america opus dei, amigos opus dei, amistad opus dei, criticas opus dei, enemigos opus dei, lavado cerebro, lavado cerebro opus dei, opus dei america
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Mejor correr para tener condición. Un abrazo desde America
Tom
Que no son del Opus Dei, . . . todavía mayo 14, 2009
Posted by anibal123 in 1.Tags: amistad opus dei, aspirantes, centros de la Obra, directores, ex opus dei, hojas informativas, miembros del Opus Dei, miembros moletos, normas de piedad, pasarlo mal, pitables, proselitismo
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Soy Daniela: Acabo de ver el mail de esta persona que habla del od y de mi.
…es alucinante la cara dura que tienes muchacho…la gente que pita antes de los 18 años son “aspirantes”; son “juridicamente” lo que tu quieras, pero se les hace vivir como si fueran juridica, legal y patologicamente de esta tu organizacion. alguna razon tiene esta pagina y es precisamente limpiar los manchones que los miembros de la obra le han tirado a su madre guapa.
Aquí tienes tu respuesta publicada. No tengo nada que ocultar, pese a que “tu caso” lo voy conociendo cada vez mejor
Rezo para que seas feliz y recuperes la paz interior. Siento mucho lo mal que lo debes haber pasado.
Me parece que los manchones no los tiramos los miembros de la Obra, sino un pequeñisimo porcentaje de los ex miembros (los que quedaron molestos, como tú).
Sí, conozco otros casos, porque soy el director de un centro de la Obra. Y una de las ideas que dejo muy claras a la gente antes de que piten es esta: “que no son del Opus Dei todavía, sino aspirantes”.
No lleno fichas con nombres de pitables ni normas que cumplieron, ¿lo dices porque tú lo hacías en la temporada breve en que te dedicaste a hacer “proselitismo descabellado”?
Un saludo.
Antonio.


